TRIGÉSIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

                                    (Año Par. Ciclo B)

 

Lecturas bíblicas:

Abrimos nuestra Biblia y buscamos:

a.- Jr. 31,7-9: Congregaré a ciegos y cojos.

b.- Hb. 5,1-6: Tú eres Sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

c.- Mc. 10,46-52: Maestro que pueda ver.

Esquema

1.- Invocación al Espíritu Santo para que sea ÉL quien ore en nosotros: Ven Espíritu Santo…

2.- Acto Penitencial: Pedimos perdón al Señor, antes de escuchar su Palabra, de todo lo que nos ha impedido orar durante esta semana. Perdón Señor….

3.- Oración colecta: Dios todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.

4.- Lectio divina:

a.- ¿Qué dice el texto? Leemos el Evangelio del próximo domingo.

- “Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí” (Mc. 14, 47).

El evangelista nos presenta la última escena de Jesús, antes de comenzar la subida a Jerusalén (cfr. Mc.11,1). El grito de un ciego, detiene el paso de Jesús y su comitiva, sin embargo, se pone inmediatamente de pie, al escuchar que el Hijo de David, lo llama (v. 49); el ciego, representa al hombre que está en la oscuridad y sufre postrado su desgracia. En esas condiciones, no puede seguir a Jesús por el camino; Jesús es el Mesías, el Hijo de David, enviado de Dios. Sin embargo, el ciego se pone en contacto con Jesús, por medio de la escucha y su voz que grita, con lo que el evangelista, nos viene a decir, que la escucha es el primer paso para creer, el primer paso para la fe; el grito del ciego es expresión de su fe, que se convierte en oración, petición de auxilio (cfr. Rm.10, 14; Sal. 88,2). Si bien, Jesús se detiene, en su camino al Calvario, va delante de los apóstoles (cfr. Mc.10, 32), sólo lo detiene el dolor de un hombre que sufre. Otra enseñanza que nos deja el evangelista, es que el ciego gritó a Jesús primero, pero la iniciativa de la llamada es de Jesús, por lo tanto, es un encuentro gratuito de parte de ÉL hacia el ciego: el hombre es convocado por el Mesías. La misma gente, que primero le reprendía al ciego para no gritara al Maestro, es la que luego de la llamada, lo anima a  ir a su presencia. Es la palabra de Dios, la que cambia las coordenadas de los hechos para favorecer el encuentro del hombre con Dios. Veloz el ciego, da un salto y se pone en presencia de Jesús, dejando su manto, lo único que tenía para cubrirse por la noche (cfr. Ex. 22,25). El ciego está haciendo el camino del discípulo, escucha a Jesús, lo acoge como Mesías, invocando su salvación, deja lo único que posee, el manto, y se acerca a ÉL. El ciego de Jericó se despojó de todo lo que tenía, a diferencia del joven rico, que se marchó entristecido.

- “¿Qué quieres que te haga?” (Mc.14, 51).

La pregunta de Jesús (v. 51), es semejante a la que hace a los hijos del Zebedeo, mientras ellos piden tronos de poder, el ciego, quiere ver, con lo que se viene a significar, que había comprendido mejor a Quien tenía delante, no así Santiago y Juan (cfr. Mc.10,35-45; Jn.10,36). Inmediatamente recobró la vista, mientras Jesús, le asegura que es por su fe, que ha quedado sano. La ceguera, es más que una enfermedad, símbolo de la ausencia de luz, su sanación, es signo de la salvación integral del hombre. El ciego Bartimeo, es símbolo del que abandona todo para seguir a Jesús, su impedimento desaparece, para ponerse en seguimiento del Maestro (v. 52), en sintonía del NT, significa que se hizo discípulo. Este milagro, se convierte en historia vocacional de fe, y de seguimiento de Cristo. La ceguera de Bartimeo representa el camino de la conversión de todo hombre que busca la fe, la verdad, pero también, del ya bautizado, es un renovado impulso para seguir profundizando en esta vocación. Grito de fe y oración, concentra, la experiencia de Jesús Salvador y su obra de sanar nuestra ceguera; se abre la posibilidad de ser su discípulo. La mejor respuesta, es abrirse al poder de la gracia, y se abandona todo para caminar tras el Maestro.

b.-  Meditación. ¿Qué me dice?  ¿Qué palabra o hecho de este evangelio me habla al corazón? Escoge tu texto o versículo y da razón de tu elección.

- “¡Hijo de David! Jesús ten compasión de mí” (v.47). Jesús todo lo puede, si ve fe en mi corazón.

- “¿Qué quieres que te haga?” (v.51). La pregunta de Jesús habla de  su disposición para ayudar. 

- Otros testimonios…

c.- Oración. ¿Qué le digo al Señor Jesús a propósito de este texto? Escoge una palabra con la que inicias tu oración personal.

- “Llamadle. Llaman al ciego, diciéndole: ¡Ánimo, levántate! Te llama” (v.49). Señor me llamas, instrúyeme en lo secreto para servirte mejor. Te lo pido Señor.

- “Recobró la vista y le seguía por el camino” (v.52). En la mañana pon Señor en mis ojos esas gotas frescas de fe para ver todo con tu mirada profunda. Te lo pido Señor.

- Otras oraciones…

d.- Contemplación y acción. ¿A qué me compromete este evangelio?

- Me comprometo a contemplar la realidad con los ojos de Dios.

5.- Relectura bíblica que hace S. Teresa de Jesús de este pasaje evangélico: Santa Teresa de Jesús, nos invita a pedir esa luz de la fe para saber encontrar a Jesús en nuestra vida cristiana.  “Qué pedimos? ¿Qué buscamos? ¡Válgame Dios, oh, válgame Dios! ¿Qué es esto, Señor? ¡Oh, qué lástima! ¡Oh, qué gran ceguedad, que le busquemos en lo que es imposible hallarle! Habed piedad, Criador, de estas vuestras criaturas. Mirad que no nos entendemos, ni sabemos lo que deseamos, ni atinamos lo que pedimos. Dadnos, Señor, luz; mirad que es más menester que al ciego que lo era de su nacimiento, que éste deseaba ver la luz y no podía. Ahora, Señor, no se quiere ver. ¡Oh, qué mal tan incurable! Aquí, Dios mío, se ha de mostrar vuestro poder, aquí vuestra misericordia.” (Exclamaciones 8,2).

6.- Alabanza y Adoración. Te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre, por tu Hijo, que sana nuestra ceguera. Te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre, por tu Hijo, porque es la luz del mundo. Te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre, por tu Hijo, porque nos quiere vivos para ti en la fe y en el amor. Te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre, desde los ciegos y desde los que no quieren ver tu amor, desde ellos y con ellos. Te alabamos Señor.

- Te alabamos Padre, desde los grupos de oración teresiana, monasterios de clausura, parroquias, desde ellos y con ellos te alabamos Señor.

- Otras alabanzas…

7.- Preces: Te lo pedimos Señor.

- Te pedimos Padre, aumentar el ejercicio dela fe en nuestras vidas, para crecer en adhesión a tu Hijo y su evangelio. Te lo pedimos Señor.

- Te pedimos Padre por tu Iglesia para que siga anunciando el mensaje de la fe al hombre de hoy ahí donde se encuentra. Te lo pedimos Señor.

- Te pedimos Padre, el aumento de matrimonios cristianos, vocaciones al sacerdocio, vida religiosa y misionera. Te lo pedimos Señor.

- Te pedimos Señor, por los enfermos, los que están sin trabajo, para que lo encuentren, las familias sin diálogo y amor para que resuelvan sus problemas. Te lo pedimos Señor.

- Otras preces…

8.- Padre Nuestro

9.- Abrazo de la paz

10.- Bendición final.

“Buscad leyendo y hallaréis meditando; llamad orando y abriros contemplando” (S. Juan de la Cruz).

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