Encuentros con la Palabra
Domingo de Pascua – Ciclo A (Mateo 28,1-10)

Autor: Padre Hermann Rodríguez Osorio, S.J.

 

“No tengan miedo”

 

El miedo es un sentimiento de angustia por un riesgo o daño real o imaginario. El miedo nos paraliza y bloquea. No somos capaces de superarlo si no desaparece la amenaza que tenemos delante. Cuando sentimos miedo, regresamos un poco a nuestra propia infancia, reviviendo situaciones en las que nos sentíamos indefensos ante situaciones que no éramos capaces de manejar o frente a las cuales nos sentíamos impotentes. Pero la única manera de superar el miedo es también recurriendo a las experiencias propias de la infancia; recordando momentos en los que nos hemos sentido acompañados, respaldados, afirmados por alguien que nos inspiraba seguridad.

 

Recuerdo una historia que me contó alguna vez el Padre Luis Carlos Herrera:

“Viajando de Lima a Río de Janeiro una noche de junio, se desató de improviso una tempestad entre las nubes densas del Mattogrosso. Temblaba como una hoja el gigantesco aparato, en medio de fogonazos y relámpagos que causaban revuelo y nerviosismo entre todos los pasajeros.

 

Yo leía El Relato de un Náufrago de García Márquez. Permanecí tranquilo en un primero momento, pero no fui capaz de seguir la lectura... Una niña, a mi lado, leía con pasmosa serenidad, recostada en su silla. Ni siquiera se apretó el cinturón. Al arreciar la tormenta, le dijo la azafata: «¡Sujeta el cinturón! ¿No te das cuenta del peligro?» La niña cerró el libro y dijo con tono sosegado: «Papá es el piloto. ¡Tranquila, señora, que él maneja muy bien!»

 

Recordé las palabras de Jesús en la tormenta del lago: «¡Hombres de poca fe!» Al llegar a Río, al amanecer, no hubo ningún contratiempo. Bajamos apresurados la escalerilla... y vimos el abrazo y el beso de felicitación que la niña daba a su padre. Emocionados aplaudimos el hecho”.

 

“No tengan miedo”, es lo que le dice el ángel a María Magdalena y a la otra María cuando van al sepulcro a buscar el cuerpo del Señor. El mismo Jesús resucitado repite estas palabras a las mujeres cuando van presurosas a llevar la noticia a los discípulos. Tal vez este sea el mensaje más importante que nos trae el Evangelio en esta Pascua de Resurrección: “No tengan miedo”. No se dejen vencer por las dudas, por la desconfianza, por el temor... «Papá es el piloto y maneja muy bien».